MAMÁ CHAUPE FELIZ DÍA

Al amanecer su silueta descubre el frescor de la mañana. El campo y la brisa serrana alientan al sol para que pose su brillo encima de su cara. Él, el sol, la parte, la maltrata, la suda, la cansa, pero al final le da vida. El agua, su agua, la baña, la moja, la salpica, la pausa de sed, la regocija, la fortalece, la reverdece, la hace vivir.

Ella es la mamá Chaupe y vive en el centro de la tormenta. Conga.

Mujer arrebatada, luchadora, sacrificada que, hoy, estoy seguro, no pasará un buen día de la madre. El campo exige mucho. Tiempo, constancia, labor, fortaleza, salud, y, ella, la mamá Chaupe, con la tristeza de la verdad, no anda muy bien de salud.

La preocupación de ser desalojada la tienen un poco marchita. La cara del alma la tiene de manzana: tostada por el sol y el frío.

Pero su fortaleza hoy maltratada por la vida, nuevamente hace que renazca de su más profundo espacio espiritual la grandeza de la mujer peruana. La conciencia de proseguir su camino por el bien de sus hijos y los hijos de sus semejantes, la inflama para continuar su labor de defensa. Labor que le precedió a sus tatarabuelos.

Ahora ella, débil y fuerte a la vez, defiende su tierra, su campo… su destino y su vida. Nuestras vidas.

Feliz día Máxima Acuña Chaupe.